miércoles, diciembre 05, 2007

~14~ 4ª Temporada

En el capítulo anterior…

Jodidas vivas por la Huelga de Guionistas de Hollywood, el capítulo anterior fue más friki que un resumen de las cuatro temporadas de LOST, doblado al sánscrito, así que decidí tomar las riendas del asunto y ser yo misma mi propia guionista… sin saber que al volver a escribir, ¡el SER volvería a perseguirnos, neeenaaa!



Oí sus gritos, pero al mirar atrás, ¡no estaban ni la Naxa ni la Hidro! Sólo Gigi y yo, cagadas de miedo corriendo como locas por el pasillo de la residencia de ancianos.

-¡Ay, nena que se las ha comido el SER Gigi!
-¿Pero qué ser ni qué pollas, tía? ¿Sabes cuanto tiempo ha pasado desde el capítulo trece?
-Nena, eso no me lo deberías decir tú, que eres un personaje de ficción.
-Ah, ¿sí? ¿Y si soy un personaje de ficción, por qué no estoy en una peli porno de marikas tirolesas, tía, en lugar de estar en esta mierda de residencia rodeada de momias?
-¡Gigi! –le grité y nos metimos en la habitación del fondo del pasillo, cerrando la puerta y miré a los lados en busca de algo que sirviera para atrancarla- ¡Mierda! ¿No hay nada para cerrar la puerta, neeenaaa!
-¿Y si probamos con la llave? –preguntó Gigi.
-¡Anda coño, es verdad, que hay llave!

Justo en el momento en que di dos vueltas a la llave, algo golpeó al otro lado y un alarido que no era de este mundo (lo sé, porque me conozco muy bien los alaridos de este mundo), se anticipó a una serie de embestidas contra la puerta.

-¡Esa cosa va a tirar la puerta abajo! –gritó Gigi.
-¡Nena, ya lo sé! ¡No hace falta que me pongas más nerviosa de lo que ya estoy, coño! –y miré a los lados, y vi la ventana en la que no había barrotes-. ¡No hay barrotes!
-¿Y para qué coño quieres un barrote? ¿Le vas a pegar a esa cosa?

Un nuevo golpe hizo saltar de la puerta el pomo de la misma.

Abrí la ventana de par en par y cuando Gigi estaba a punto de saltar por ella al exterior, la agarré de la chaqueta.

-¡No, Gigi! ¡Quieeetaaa!
-¡Pero, tía, si estamos en un primer piso, no nos vamos a matar, Dolly!
-¡Qué no, nena! –y tiré de ella y abrí las puertas del armario.
-¡OCUPADO! –dijo una voz desde el interior.
-¿PeeerdónnnNNN…?

Metí la mano entre los abrigos, agarré algo blando de textura familiar y tiré hacia fuera. ¡Era la caja de cachivaches de la Naxa!

-¡HIJASDELAGRANPUTA! ¿Estáis las dos escondidas ahí dentro?
-¡Eligiendo las prendas para el invierno, nena! –dijo la Hidro.
-¡Sois lo puto peor, nenas! –y empujé a Gigi hacia el interior del armario, y supongo que aplastó la caja de cartón de la Naxa, porque sus patitos de goma gimieron un ¡PITI-PITI!, y luego entré yo-. Ahora cerrad el pico –ordené en voz baja- ¡Coño, este armario de tres puertas es súper espacioso, no?
-Lo dirás por ti, porque yo estoy pegada contra la pared –dijo la Naxa.
-Si no fueras a todas partes con esa caja de cartón, so lerda –dijo la Hidro así como magnánima.
-¿Y vosotras dónde coño estabais?
-Haciendo cosas –dijo la Hidro-. Nena, que tu anterior capítulo lo subiste el “13 de Noviembre”… ¡ya te vale, nena!
-Nena, que una huelga de guionistas, ¡es una huelga de guionistas!
-Pues haber sido previsora, nena, ¡y haber escrito la temporada entera y así te librabas de huelgas y demás tonterías!
-Ya, para que luego la cancelen por baja audiencia, ¿no? –dije yo.
-Dolly, tía, ¿esto no es un Blog? –preguntó en los Mundos de Yuppi la Gigi.
-¿Y eso qué tiene que ver, nena? ¡Bueno ya! ¡CALLARSE! Que eso está en el pasillo y en cualquier momento entrará en la habitación.

Y oye, como si tuviera telepatía, nena. Un espantoso ruido a madera quebrándose se anticipó a un olor más espantoso aún, y yo de inmediato me tapé la nariz, y supongo que las demás también porque el olor era realmente insoportable... y nuestro sentido auditivo (jodido el olfativo y completamente a oscuras, sólo nos quedaban las orejitas), la oyeron entrar lanzando berridos y entonces... un estallido de cristales y más gritos y berridos alejándose.

Aguantamos un minuto más en silencio, y entonces me destapé la nariz y ya no olía tan mal, aunque el tufo a naftalina colocaba cantidad, y dije bajito:

-Creo que se ha ido, nenas…
-Pues sal tú primero, a ver si hay monstruos en la costa –dijo la Hidro.
-Valiente amigas que me he echado… la próxima vez que quiera amigas buscaré en la guía telefónica por la P de PUTAS PSICÓPATAS.
-Eso no es por la P, Dolly, eso es por el PP –dijo al Gigi y a las cuatro nos entró la risa nerviosa.

Y claro, en medio de un ataque de risas nerviosas, como que te falta el aire, así que empujé la puerta del armario y salimos del… bueno, yo jamás tuve que salir del armario porque a parte de que ya estaba salida y bien salida, las Divas tenemos VESTIDOR, no un armario que huele a naftalina, nenas.

Todo el suelo de la habitación estaba lleno de trozos de la puerta, y el aire que entraba por la ventana ayudó a ventilar el pestazo que llevaba consigo aquel extraño SER, que seguíamos sin saber de dónde coño provenía y por qué mataba a los abuelitos y abuelitas de la residencia, además de a unos cuantos periodistas que había ido allí a investigar las extrañas muertes y desapariciones de los abuelitos y las abuelitas. No es que me esté repitiendo, nenas, es que quiero refrescaros la memoria, ¿vale?

-Uy… la que tenga que limpiar esto va a quejar al director –dijo la Hidro.
-¡Anda un trozo de madera! –dijo la Naxa Multiusos, lo cogió del suelo y lo metió dentro de su caja de cartón.
-Es como un “janster”, tía –dijo la Gigi refiriéndose a la Naxa-. Cosa que ve, cosa que se guarda en la caja.
-¿Qué pasa? ¡Soy una marica del Renacimiento! Con lo que llevo en la caja puedo hacer muchas cosas, tías…
-Menos llamar a una amiga cuando te pasas por Madrid, ¡HIJADELAGRANPUTA!
-¿Sigues enfadada por eso?
-¿YO? ¡JA! ¿Será egocéntrica la maña ésta... con gafas raras de Armani?
-¡Anda unas gafas de Armani! ¿Cuándo te las has comprado, nena? –le preguntó la Hidro.
-Pues entre el capítulo anterior y este, tía.
-Pues te quedan súper guays, tía –dijo la Gigi.

Yo me di una palmada en la frente.

-¡No me puedo creer, que hayamos estado a punto de morir las cuatro, y os pongáis a hablar de complementos, nenas.

YYYYEEEEERRRRRRGGGGGG!!!

Gritó el SER metiendo su cabeza cadavérica por la ventana, una de sus garras y una pata esquelética, abriendo tanto la boca que a todas se nos escapó un flato del susto.

-¡¡¡AAAHHHGGG!!! –berreamos todas y le dimos la espalda para salir por piernas, cuando el olor a huevos podridos y popper caducado llenó la habitación y vimos puntitos de colores y la Naxa soltó un alarido que me recordó a la Whitney Houston cuando cantaba aquello del “And IIIIIIIiiiiIIIIIIIiiiIIIIIIIIIIII…”

-¡HA MORDIDO A LA NAXA, NENAS! –chilló la Hidro.
-¿Qué me ha mordido? ¿Dónde? ¡¡¡DÓNDE!!! –y bajó la vista hacia su brazo izquierdo, en el que los dientes del SER se habían clavado como un cepo para cazar osos-. ¡ME HA MORDIDO, TÍAS! ¡QUE ME HA MORDIDO EL ADEFESIO! –gritó la Naxa dando saltitos, quejándose del dolor, pero sin soltar la jodida caja de cartón.

Sí, nenas, es que a la Naxa podías despedazarla viva, que jamás soltaría su caja de cartón llena de cachivaches inservibles. Era una marika con principios. Y no os creáis que hay muchas marikas con principios como ella… que si no, el ambiente gay sería un horror del carajo pa'rriba, nenas.

-¡Ay que le arranca el brazo! –gritó la Gigi.
-¡Soy ambidiestra! ¡Pero quiero seguir teniendo los dos brazos, tías! –gritó la Naxa.
-¡Tranquilas, que mi trabajo en la FNAC me ha dado mucha experiencia! –gritó la Hidro en plan Moisés antes de levantar las manitas y separar las aguas, se agachó para coger un trozo enorme de la puerta rota y al grito de- ¡¡¡PIÑAAATAAA!!! –comenzó a arrearle con todas sus ganas a la cabeza de aquel espantoso SER.

Gigi y yo cogimos también unos buenos trozos de madera, y comenzamos a apalear al SER con todas nuestras fuerzas, y cuando me acordaba de que la Naxa había estado en Madrid y no me hizo ni una llamada perdida para tomar un café o lo que sea, le arreaba a ella en la cabeza y luego seguía dándole palos SER.

-¡Dolly, tía, que soy yo, tía! –gritaba la Naxa cuando le aporreaba en la cabeza.
-¡Ya lo sé, nena! ¡¡¡YA LO SÉ…!!!

Entre la Hidro, la Gigi y yo, le dimos más palos al SER, que una gallega a un pulpo para dejarlo blandito y hacer salpicón de marisco… hasta que la soltó y desapareció por la ventana quejándose y chillando…. casi tanto como la Naxa con el brazo izquierdo ensangrentado y con la camisa del H&M perforada.

-¡Ay, tías que me habrá contagiado algo! -chilló la Naxa.
-¡Tranquila, que ya te han puesto la antitetánica, nena! -Chillé yo.
-¡Pero no me han puesto la de Anti-Moustruous!
-¿Hay vacunas de esas? –preguntó Gigi.
-No, Gigi –y miré a la Naxa-. Así que fijo que la palmas, nena.
-AaaAAAaaaAAAaaaAAAaaaAAA -berreó la Naxa en plan ambulancia.
-Valientes dos… -dijo la Hidro metiendo la mano dentro la caja de cartón y sacó un bote de agua oxigenada, que destapó y le roció el brazo a la Naxa.

Gigi y yo nos apartamos de ella, por si le salía humo en plan Alien 8, pero no.

-¿Y tú para qué coño llevas un bote de agua oxigenada, nena? –le pregunté a la Naxa.
-¡Porque quería hacer un post haciendo de RUBIAAAaaaAAAaaaAAA…!